(re)descubro algo (que siempre supe) y estoy fascinado... hablo de volver a este ring de seis cuerdas... benditos quince años de ausencia... que me podaron la maleza... se llevadon todas las notas que me sobraban, las huecas, las que estaban de más en nombre del buen gusto... me sacudieron de encima al Yngwie Malmsteen que nunca debió habitarme... si no es ese mi feeling ni mi esencia... y ahora estoy out of training, sí, tengo los dedos como tortugas en fila... pero eso se soluciona en seis meses a lo sumo, y el placer inmenso de volver a agarrar una viola para bautizarla con el agua clara de las ganas juntadas durante tanto tiempo lo llevan a uno a gozar de otra manera: en estos abandonos los dedos se endurecen, pero eso otro que no se mide con velocímetros sigue creciendo, y aun con la dinámica alterada, uno percibe que igual siguió aprendiendo, mejorando algo por dentro... y está ante un umbral nuevo... que lo conecta con magias insospechadas...
Gus