golpeo tu puerta como borracho trasnochado
me astillo el alma en los dedos
pero no estoy borracho, lo juro
ni despierto siquiera:
sólo anclado en un sueño
que se volvió pesadilla...
no encuentro retorno, tal vez no exista
me dejo llevar en un tren de papel
me seco los ojos
me envuelvo de acero, me quiebro
me abrigo en tu sombra
espero un febrero
tu risa y tu celo
y nada más...
cuando mis manos hayan olvidado
la dulce llama de tu piel
tu piel mía suave estremecida
y de mis ojos se haya borrado tu cuerpo
de hembra primera única
lúdica suprema
bella hasta el dolor
siesta perfecta
cuando ninguna estrella me recorra
ya frío al decir tu nombre...
cuando esta huella no me haga temblar en tu recuerdo
como temblé aquella vez primera (¿te acordás?
me asusté y quise ocultarlo)
como temblé infinitas veces más
ya sin recelo
como sigo temblando ante tu ausencia
podré decir cuánto te amé
y que me creas...
G.B.