mensaje a...
Aceptá que soy un error, tu error... asumílo y hacéte cargo sin romperme las pelotas persiguiéndome con reclamos... porque nada te debo: en todo caso, me debo más a mí mismo. Lo lamento, pero no hay culpas en este juego equivocado... o si las hay son en estéreo.
Y yo, cómplice insensato, involuntario desde mi confusión de veinticuatro años... me banco lo que se venga: habiendo despertado, no pienso volver a anestesiarme con limosnas y sisnsentidos que sólo prolongarían una agonía inútil. Estoy vivo, tengo fuerza, tengo sueños... y hacia ellos voy...
Gus